sábado, 25 de septiembre de 2010
Una pista...
revolución sexual
Aun lo recuerdo, dándose un cigarrillo en medio de un pastizal en Cuba y yo sin ropa interior todavía pensando que iba a seguir y que solo se estaba cogiendo un "break". No podía creer que hubiese tanta algarabía con el sexo y que fuese esa mierda. 3 minutos y no fue ni por reloj. Ni tiempo me dio para hacer el mínimo rastro de algún suspiro de placer. Y fue así como comenzó mi corta experiencia sexual. Si no contamos los detalles suena estupendo. “Perdí mi virginidad con un Español apuesto, al cual se referían como "el trípode.” Envídiame, si, envídiame...pero que nadie me pregunte mas nada que en cuanto empiece a adentrar en detalles, mágicamente vuelvo a ser virgen. Ahora cuando si descubrí el sexo...que cosa más cabrona. Tanto así, que lo mas que disfrute de mi última relación fue precisamente eso, la disponibilidad sexual. Cuando al fin descubres el goce animal...
Surgió una interrogante importante en mi vida. Luego de mi última relación que duró 8 meses y el sexo que cumplió su aniversario, me cuestionaba cuan libre era sexualmente. De pronto llegó un buen amigo dispuesto a resolverme el problema...adherido a varias cervezas. Comenzó en un beso, hasta que... bueno, como esto no es un blog erótico no diré más. Pero ahí estuvo frente a mí, mi primer ¨one night stand¨. Un momento cumbre en mi vida y de pronto no le di cabeza...pero después de dos días, tres, me puse a imaginar esa menstruación ausente, las enfermedades que él podría haber tenido, con las mujeres que se ha acostado, esas conversaciones entre hombres y ahí si me asusté. Si me dejo llevar por las conversaciones de las mujeres, ya todos sus amigos sabrían la circunferencia de mi vagina. Nosotras siempre nos jodemos, un descuido y te convertiste en una perra...y de las satas.
Una amiga, quien es de las pocas mujeres liberadas de las represiones sexuales, me resolvió este interrogante sin querer. Y un dia me dice "Si no quieres que hablen mierdas, no hagas las cosas..." Estas palabras por más simples que suenen se me quedaron flotando en la mente. Fue ahí cuando concluí que si quiero tener sexo...mejor me consigo un jevo.
Erecto.
Cuando te miro, veo a tu pene...pero vamos, como una metáfora.
Tan altanero por la vida pero con tantos misterios detrás de tus ojos. Y soy una envidiosa, lo admito. Envidio al chico de presencia fuerte que cree saberlo todo. Envidio tu aclamada experiencia y tus archivos de conocimiento, al chico del cual escriben cosas como estas. Aun así en todo tu esplendor, te digo una cosa...
¡Eyacula un poco de vulnerabilidad, hombre! Que tantas secreciones aguantadas, te hacen muy duro. Quítate el condón y quédate expuesto a las enfermedades y acuéstate junto a la vida con errores. Que fue así como aprendí a nunca subestimar a nadie...
Deshumanizado en tu excelencia, quizás tú no me veas, pero estoy aquí y me siento. A ti todos te ven... ¿Pero estás o no estás?